Los estilos arquitectónicos y los tipos de construcción tienen mucho que ver con el entorno y la cultura. Por esta razón, un pueblecito andaluz no se parece en nada a una localidad sueca y una edificación tradicional japonesa se distingue perfectamente si se levanta en una gran urbe americana.

En efecto, cada país tiene sus peculiaridades, que no solo radican en el diseño sino también en los materiales. Estos últimos dependen, sobre todo, de los recursos naturales que haya en el lugar, el clima, las características del subsuelo y, por supuesto, las costumbres.

Hagamos una comparativa para entender estas diferencias: el dominio del hormigón, el ladrillo y el cemento en España frente al uso generalizado de la madera en Estados Unidos.

Las talas controladas y la reutilización de componentes han conseguido que la madera sea un material ecológico, con propiedades bioclimáticas y bajas emisiones contaminantes en su procesamiento. Sin embargo, apenas es utilizado para la construcción en España.

Al otro lado del Atlántico, donde huracanes, tornados e incendios (especialmente por la sequía recurrente en California) son muy habituales, se procura no emplear elementos pesados, resistentes y duraderos.

Hace unos años, un fuego acabó con cientos de hectáreas de zonas residenciales cerca de San Diego (EE.UU.). Se publicó en los periódicos una imagen impactante con decenas de casas destruidas y, entre tanto escombro, un único edificio intacto. Era de un español, José Galmes, que había levantado su vivienda con el estilo que le recordaba a su hogar familiar: tejas, ladrillo y cemento.

Aunque parece que van contra la lógica, hay razones que explican esa elección de materiales.

  • Estados Unidos. De entre los inmensos recursos naturales de Norteamérica, destaca la gran abundancia de bosques. La madera es el material más barato de conseguir y más fácil de trabajar. Además, estamos hablando de un país que es casi un continente, por lo que el transporte puede encarecer cualquier producto. Llevar hormigón y ladrillos hasta, por ejemplo, las localidades del medio oeste, donde no hay una gran industria de otros materiales de construcción, resulta muy caro.
  • España. Nuestro país sufre de deforestación desde hace siglos y, sin embargo, la abundancia de terrenos arcillosos ha facilitado un uso generalizado del ladrillo por ser barato y resistente. El cemento y el hormigón han sido el complemento natural de ese material básico. Su alta producción los ha hecho más asequibles.

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